Contexto y antecedentes de la reforma tributaria en Chile
Desde 1990, Chile ha experimentado al menos diez reformas tributarias que, en conjunto, aumentaron la carga impositiva y afectaron negativamente la competitividad del país. Este fenómeno fue especialmente visible a partir de 2014 durante el gobierno de Michelle Bachelet, cuando la tasa del impuesto corporativo se elevó considerablemente, alcanzando el 27%, uno de los niveles más altos dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a pesar de que Chile se encontraba entre los países más pobres del organismo.
Adicionalmente, se eliminaron estructuras como el FUT y se modificaron normas tributarias, lo que generó un aumento generalizado en la carga fiscal. Según estimaciones del Banco Mundial, la reforma de Bachelet, que pretendía recaudar más del 3% del PIB (equivalente a 8.200 millones de dólares), sólo logró captar aproximadamente la mitad de esa cifra efectiva, lo que coincidió con una desaceleración significativa del crecimiento económico chileno, que pasó de superar el 5% anual a apenas un 2%.

