Europa reduce consumo de gas ruso y Pakistán sufre crisis energética
Hace cuatro años, tras la invasión de Rusia a Ucrania, Europa anunció un drástico recorte en la compra de gas ruso, aunque no fue inmediato ni total. Esta medida llevó a una reducción global del consumo energético en el continente y un mayor interés por el gas natural licuado (GNL), especialmente proveniente de Estados Unidos y otros proveedores. Sin embargo, esta búsqueda de gas a precios elevados causó impactos negativos en países vulnerables como Pakistán.
Varias cargas de GNL que originalmente iban a Pakistán fueron redirigidas en alta mar hacia países europeos dispuestos a pagar más por el combustible, afectando severamente el suministro energético del país asiático. Esto provocó prolongados cortes eléctricos, hogares sin luz y paros en la industria local, generando gran impacto social y económico.
La apuesta renovable como solución para la soberanía energética
Ante esta crisis, Pakistán innovó mediante la rápida adopción de paneles solares fotovoltaicos. El país ha registrado un crecimiento explosivo en esta tecnología, favorecido por la caída del precio de los paneles chinos, cuyo coste bajó de 0.35 a menos de 0.1 dólares por vatio en menos de una década.

